۞YO SOY DE ESAS PERSONAS QUE SIEMPRE TIENEN ALGUIEN A QUIEN AMAR۞


domingo, 4 de marzo de 2012

Cuando en el final de los tiempos las tinieblas envuelvan al mundo y todas las almas errantes vaguen sin dirección… mi alma no parará hasta encontrarte perdida entre la desolación de nuestro género. Unido a ti... con la limpidez de tu mirada... no me será tan dolorosa la condena; pues tu compañía, siempre reconfortará el sufrimiento para eso que llamaremos Eternidad.

viernes, 17 de febrero de 2012


Una Noche en el Lago...

Todavía no sé si fue un vano sueño lo que viví anoche o si realmente mi cuerpo pudo presenciar todo aquello que vivió. Quedan reminiscencias en mi desdeñosa mente de todo lo que recuerdo… Oh, frívola vida…prémiame con otro sueño igual… Qué mi existencia se alimente únicamente de sueños si realmente aquello que viví fue un baladí sueño… Quiero ir otra vez… quiero pasar una noche más en el lago… ¿dónde estoy? Es esto la muerte… es posible que tan joven la parca de la muerte se me haya llevado… Isolda, Isolda…¿dónde estás? 

Recuerdo…

Los alrededores del palacio de Neuschwanstein se hallan tapizados de verdes bosques en los que tu mirada se puede perder en un sinfín de acolches verdosos rematados por marrones forjas que les dan forma y runa. El horizonte se pierde difuminando su color con el vinoso cielo de los atardeceres, parecen nubes acolchadas que delicadamente sostienen querubines y serafines de la Madre Naturaleza para demostrar una vez más su eximia grandeza. El atardecer de ayer era realmente bello, me encontraba en mi alcoba asomado en los grandes ventanucos de alabastro mientras el sol tímidamente se escondía tras los verdes bosques, refugiándose de la imperante luna que desde el más allá reclamaba su reino de la noche. Tan diferente es el sol cuando amanece que cuando atardece… todo su vigor y fuerza va perdiéndose en el sempiterno cielo para dar paso a la penumbra y la obscuridad. Había algo que me atraía a ese horizonte…algo que clamaba desde aquel finito confín mi presencia… Como absorto en mi propio delirio bajé apresuradamente las escaleras buscando ese algo que me llamaba…algo que ni siquiera sabía que era…

Allí se encontraba el vasto bosque ante mí. Las sendas se retorcían a mí camino, ora a la derecha, ora a la izquierda. Cientos de esqueléticos troncos se alzaban ante mí alargando sus tétricas ramas y sosteniendo unas hojas que miraban hacía el cielo en contemplación y armonía. Eran altos y curvados, los unos se juntaban con los otros formando una especie de abrazo que simulaba el cimborio de una catedral. Corría apresuradamente y no era yo quien me movía…una extraña fuerza me guiaba desde mis adentros hacía algún perdido lugar de todo aquel paraje. Cientos de caminos y sendas se postraban ante mí… Podía oír una melodía, algo que sonaba en el aire. Las hojas bailaban al son de aquella harmonía, caían delicadamente de los árboles balaceándose en el viento y dejándose guiar por aquella especie de vals que reinaba en el lugar ¿dónde me encontraba? Los pájaros salían de sus nidos y piaban con fuerza y vigor, sus vuelos jugaban con el movimiento de las hojas, cientos de ciervos trotaban por allí dirigiéndose a un único lugar. Seguí a todos los animales que, como si dotados de un alma humana, pudiesen sentir dicha al oír aquella sinfonía. Dos pajaritos de color azul turquesa me cogieron de la capa y me guiaron hacía allí; el lago.

Jamás presencié algo parecido, ante mí había un gran lago de cristalina agua que simulaba la más pura limpidez. Nunca vi agua parecida, parecía brotar de cada rincón de aquella arcadia hecha agua fuentes que formaban bellas figuras con sus caños. Una gran cascada caía delicadamente al lago inundando con su belleza todo aquel pantano. Cientos de rocas coronaban aquella alberca perfectamente circular. La música venía de allí, las antorchas que sostenían los conejitos y ciervos iluminaban todo aquel paraje. La luna rielaba en aquella beldad de agua. De repente, un remolino removía todo aquel lago formando una especie de embudo perfectamente simétrico. Todos los manantiales de las fuentes se dirigieron hacía esa tolvanera. La harmonía sonaba más y más fuerte… los pájaros volaban más y más alto envolviendo aquel ciclón de agua. Los dos pajaritos azules que me guiaron hacia aquel parnaso ahora estaban sosteniendo una bella tiara de gemas preciosas, esmeraldas, rubíes, topacios, diamantes… esa corona podía competir perfectamente con la luz de la luna porque tenía todas las de ganar, hasta ésta se escondía tímidamente tras de su corte de estrellas ante aquella lindeza. Una bella joven apareció del centro de aquel torbellino de agua. Nunca vi algo tan bello en este mundo ¿qué era aquello? Si la idea platónica de belleza se encontrase en el mundo sensible, sin lugar a dudas sería ella misma la dignísima portadora de ese título. Su piel simulaba las delicadas gasas trasparentes y frágiles que sólo se consiguen en la lontana Arabia. Sus ojos, como si de dos perlas se tratasen, habían conseguido destronar la luz que irradiaba la sublime tiara. Su cabello, despeinadamente perfecto, reposaba sobre sus bellos hombros de delicada manera. Bailando al son de la melodía que reinaba en aquel lugar vino hacía mí, totalmente perplejo y tremendamente enamorado de aquello que tenía ante mí bailamos por todo aquel paraje, como únicos testigos teníamos toda la corte de animales que ante nosotros se movían al son de la melodía que flotaba por el aire que respirábamos…

Me llamo Isolda y soy la reina de este lago, estoy condenada a vivir eternamente en él y salir únicamente cuando el sol se esconde, me dijó con una voz que música parecía. En aquel momento, la luz empezó a desaparecer… la luna se alejaba dejando tras de sí toda la luz que nos había iluminado. Un albor apareció tras de mí, el sol ya asomaba sus rayos reclamando todo lo que era suyo. Algo sucedía… algo se apagaba,

Isolda! Isolda!… ¿Dónde estás, Isolda?

Tristán!, me llamaba! No me abandones…Tristán!

Isolda! Isolda! ...

El lago se la llevó en un hercúleo remolino… Isolda, Isolda…

Me lancé al lago, cientos de olas me avallasaron y me tragaron, apenas podía salir…Isolda, Isolda!!!
Tristán, Tristán…no…

Ahora lo recuerdo todo… sueños, insustanciales sueños… Viví todo aquello que creía irreal, anoche amé a Odette y ese amor me llevó al suicidio en aquel lago.


Isolda apareció, la melodía volvió a sonar... el remolino de agua volvía brotar.

...Ahora éramos los dos los Reyes del Lago.


 *(Inspirado en el Lago de los Cisnes de Piotr Ilich Tchaikovsky)*

jueves, 8 de diciembre de 2011

Me quiere...no me quiere...me quiere...no me quiere... ¿me quiere?... No lo sé...

jueves, 1 de diciembre de 2011

¿En qué estás pensando...? Tú que siempre has sido tan realista...

jueves, 15 de septiembre de 2011



...Y fue entonces cuando empecé a soñar...


 

lunes, 13 de junio de 2011




Tuve un sueño en mi lozana juventud...
...un sueño que teñia de esperanza las tormentas venideras

Soñe con una vida de antaña felicidad...
Soñe que cerraba los ojos y vivía en libertad

Ahora la vida ha matado el sueño que soñé


si me miraba desde la oscuridad

... si me hablaba desde el silencio

... si me tocaba desde la distancia





Todo un vano sueño fue...





domingo, 15 de mayo de 2011





lla es diferente…yace apartada de digna manera mostrando a través de la blancura inmaculada e impoluta de sus pétalos, su diferencia a las demás…. Ella tiene algo que las demás no tienen… Todas muestran la viveza de su color rojo a través de los rayos de sol que marcan su delicadeza… se miran unas a otras alzando sus vértices como centro de belleza de todo aquello terreno, pero ella no…ella es diferente, su color no es el mismo… su blanco puro e impoluto no es igual a ese rojo que reina y abunda a todo su alrededor… muchas veces se siente sola… apartada…incluso marginada por ser diferente a las demás… Las rosas rojas la miran de manera desdeñosa y despectiva por ser distinta a ellas
Ella se haya en el centro de un mundo que clama a través de los áureos vientos el no haber nacido para tal hecho…¿por qué la creación la hizo distinta? ¿Por qué el destino la colocó en el centro de esas delicadas rosas rojas siendo ella tan diferente? Muchas veces se siente mal… ninguna rosa la comprende… ninguna rosa la escucha… sus formas impolutas significan el desprecio de todo su mundo… ella cree que es así…pero está muy equivoca, Dios hace las cosas por motivos concretos…y su color blanco representa la fragilidad de su forma…la pureza de su alma…ella no es diferente…es especial. Todas las rosas rojas representan lo mundano…lo banal…lo intrascendente…pero ella no… Delicada rosa blanca; la naturaleza la hizo diferente a ellas…la hizo única en su creación… por esa razón, ellas nunca pasarán a la historia…jamás serán recordadas…su igualdad hará que el destino y el azahar se olvide de sus formas…pero ella, frágil rosa blanca, siempre será recordada…siempre será amada… su color y forma distinto hará que siempre se recuerde, que jamás se relegue… Cuando no quede nada de ella, cuando el tiempo y la madre naturaleza la hayan reclamado… todo aquel que la haya visto…siempre recordará esa rosa blanca que hubo una vez en ese mismo centro rodeada de tantas rosas rojas iguales…insignificantes… Ella siempre se mantendrá viva…jamás morirá…mientras alguien la recuerde. Las rosas rojas morirán…pasarán…pero ella no…porque ella es especial…porque ella es diferente…porque ella tiene algo que las otras no tienen… y eso jamás se lo quitará nadie…